
Tenía apenas 11 años cuando se vinculó al Ejército Libertador. No comandaba tropas ni ostentaba un grado militar de importancia; su labor diaria consistía en cuidar los caballos del general Simón Bolívar. Sin embargo, Pedro Pascasio Martínez Rojas, nacido en Belén, Boyacá, el 20 de octubre de 1807 escribió con su valentía uno de los episodios más decisivos de la Independencia de Colombia. Más de dos siglos después, su hazaña mantiene vigente un interrogante fundamental: ¿qué puede enseñarle un niño a toda una nación?
El pasado 20 de octubre, el municipio de Belén rindió tributo a uno de sus hijos más ilustres en el aniversario de su natalicio. La conmemoración contó con la presencia activa de la Escuela de Soldados Profesionales Soldado Pedro Pascasio Martínez Rojas, alma mater de la formación de los futuros héroes del país. En esta institución se forjan los hombres que custodian la patria con disciplina, determinación y honor, inspirados en la memoria del joven prócer.
La ceremonia militar estuvo encabezada por el director de la Escuela, el coronel Henrry Oswaldo Flórez Parra, y el sargento mayor de Comando, quienes acompañaron los actos junto a la guardia de honor. Durante el desfile, oficiales y suboficiales marcharon portando los estandartes institucionales en una demostración caracterizada por la mística, la cadencia y la marcialidad, evocando de manera directa la lealtad, la valentía y la firmeza de carácter de su patrono.

Para comprender cómo un joven encargado de la caballería trascendió en la historia nacional, es necesario trasladarse a las horas posteriores a la batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819. Fue en ese escenario donde Pedro Pascasio Martínez ejecutó la captura del brigadier español José María Barreiro, uno de los jefes militares realistas más influyentes de la época. Ese acto inscribió su nombre como símbolo de rectitud y dejó una enseñanza ética que sobrepasa el campo de batalla.
Sobre este hecho se ha transmitido tradicionalmente la versión de una oferta de monedas de oro con la que Barreiro habría intentado comprar su libertad. No obstante, el historiador Eduardo Malagón Bravo, custodio del Sitio Histórico de la Batalla del Puente de Boyacá y presidente fundador de la Confraternidad Bolivariana de América, precisa que dicha oferta monetaria no figura como un hecho estrictamente documentado en los registros históricos.


Esta distinción permite separar la tradición oral de los archivos contrastados, sin restarle significación al impacto que la hazaña ha mantenido en la memoria colectiva del país. Un legado que vive en las Fuerzas Militares
Malagón Bravo, quien ha dedicado gran parte de su obra artística a la histórica de Boyacá, sintetiza la trascendencia de Pedro Pascasio en tres conceptos clave: osadía, lealtad y pulcritud. Para el maestro de arte testimonial, el valor del niño héroe reside en su decisión voluntaria de servir a la causa patriota y actuar con estricto apego a sus convicciones. Su análisis invita a mirar más allá del dato histórico para reconocer el valor moral de un joven que se convirtió en referente para las futuras generaciones. «Cada militar, cada policía, cada miembro de nuestras Fuerzas Militares, es la personificación de Pedro Pascasio Martínez cuando cumple su misión», destacó Malagón Bravo, conectando la gesta de la Independencia con la labor de los uniformados en la actualidad.
En el marco de la ceremonia, el coronel Henrry Oswaldo Flórez Parra reafirmó la importancia de estos principios en la cotidianidad institucional. Durante su discurso, el director de la Escuela subrayó la necesidad de honrar la palabra empeñada, actuar con integridad en todo momento y mantener la firmeza de las convicciones en escenarios adversos. Estos mandatos cobran especial relevancia en el entrenamiento de los soldados profesionales, llamados a reflejar la disciplina, la responsabilidad y la lealtad en cada decisión operativa.
Para la Escuela de Soldados Profesionales, el nombre de Pedro Pascasio representa el pilar ético de su instrucción. La historia del joven boyacense guía el aprendizaje de tropas que, además del componente táctico, asumen la responsabilidad social e institucional de servir al país. Su ejemplo transforma los valores militares en acciones cotidianas y reitera la importancia del honor en el ejercicio de las armas.
Desde Belén, Boyacá, la huella de Pedro Pascasio Martínez Rojas se mantiene como un llamado permanente a la excelencia militar. Para los soldados profesionales, llevar su nombre representa el compromiso de demostrar en cada misión que la verdadera fortaleza militar se mide por la lealtad del servicio y la firmeza con la que se defienden los principios de la nación.


Fuente: Sección de Acción Integral B9 Escuela de Soldados Profesionales.
